jueves, 22 de julio de 2021

Por qué los personajes de dibujos animados siempre visten igual y tienen cuatro dedos en las manos

 


Es como si hace mucho tiempo se hubieran reunido Mickey Mouse, Bosco, Popeye el marino y todos aquellos personajes de los primeros dibujos animados para firmar un acuerdo que los comprometía a usar siempre la misma ropa, entre otros asuntos igualmente importantes, para preservar las condiciones de su mundo especial al que nadie más tendría acceso en el futuro.

En realidad, los dibujos animados, como toda producción televisiva o cinematográfica, o como toda obra de ficción sometida a procesos de explotación comercial, se apega a una serie de convencionalismos que al final ya nadie cuestiona y que, también, propicia una "estética del género" a la que los nuevos creadores se suman gustosos.

Las razones por las que Pedro y Wilma Picapiedra, Marge y Homero Simpson, Fred, Dafne, Velma y Shaggy usan cotidianamente las mismas ropas (o iguales) van más allá del hecho de ser personajes de un cierto género que cuenta con seguidores a quienes les agradan sus rasgos y su diseño. Imagínate una reunión de admiradores de dibujos animados disfrazados cada quien de su personaje favorito.

Detrás de esto, también está la cuestión de la propiedad intelectual y la reserva de derechos de copia de los personajes. Cuando el creador de un personaje acude a la oficina del registro respectivo, debe proporcionar, aparte de las imágenes del personaje, la descripción detallada de éste, incluyendo su ropa, colores, accesorios, con lo cual se protege de posibles imitaciones en el futuro. Mantener la ropa igual facilita dotar de una identidad visual concreta a los personajes creados y que esta imagen pueda ser protegida por las leyes.

Otra razón es que cambiar continuamente la ropa de personajes ya creados se considera una inversión de tiempo (y dinero) inútil para las productoras de los dibujos animados. Cualquier cambio en un personaje debe ser diseñado y luego aprobado, por lo que, si no es algo que ayude a la trama, no vale la pena hacerlo.

También influye que en la realización de los dibujos intervienen muchas personas, pues el trabajo de animación requiere de demasiados dibujos para crear la ilusión del movimiento. A este respecto, conviene que todos los dibujantes involucrados ya tengan un modelo único de vestimenta para cada personaje perfectamente aprendido, en vez de invertir tiempo en transmitir cambios de ropa a todo el equipo. Piensa que cada oufit distinto tiene que ser diseñado y aprobado para el frente, reverso y ambos perfiles del personaje, incluyendo posibles tomas desde arriba y diferentes posturas del cuerpo.

No obstante todo lo anterior, la tradición de mantener la ropa igual en los personajes de dibujos animados viene desde el origen mismo de este arte y su antecesor directo: las tiras cómicas que se publicaban en los periódicos y luego en revistas impresas.

Para el creador de una tira cómica, era importante dejar perfectamente fija y reconocible la imagen de los personajes, de tal manera que los lectores fueran a ellos directamente. Las tiras cómicas competían por la preferencia del público y para éste era importante ubicar con facilidad a sus favoritas. Así pues, los personajes de una tira debían ser lo suficientemente sencillos para que el lector los identificara junto a sus rasgos de carácter y sus frases típicas (que, al igual que la ropa, eran sencillas e inalterables) y poder así, en el brevísimo espacio de cuatro o cinco cuadros, presentar una pequeña trama. Eso explica también por qué tales personajes suelen interactuar con un mismo y reducido elenco en vez de que haya personajes nuevos de aparición única, que sería lo "realista".


¿Y por qué manos con cuatro dedos?


Al parecer, no toda la gente llega a percatarse de que muchos personajes animados tienen cuatro dedos, lo que ya sería un indicador del motivo: el quinto dedo no es necesario.

Al igual que el asunto de la ropa, las manos con cuatro dedos son ya una expresión de la estética del género que tiene su origen en cuestiones prácticas: dibujar una mano con cinco dedos lleva más tiempo que trazar una con cuatro. Aunque parezca exagerado, ésta fue una razón válida para los primeros animadores, quienes debían hacer todo a mano con lápiz sobre papel, luego pasarlo a tinta sobre láminas transparentes, y después aplicar pintura con pincel, a razón de 24 dibujos para un segundo de animación (con el tiempo esta cantidad se fue reduciendo, pero al comienzo sí se acostumbraba realizar los 24 dibujos, lo que explica la calidad de las animaciones antiguas de los grandes estudios). Visto así, ahorrar el dibujo, entintado y pintado de dos dedos (uno por cada mano) en cada personaje representa un ahorro efectivo de tiempo, dinero y esfuerzo.

Otra razón tiene que ver con el diseño mismo de los personajes. La sencillez con que estuvieron trazados los primeros dibujos animados alentó para adaptar con rapidez sólo cuatro dedos a formas básicas en las que el círculo era la referencia principal.



Además, hay que tomar en cuenta que muchos de estos personajes nacieron primeramente en una tira cómica, donde el reducido espacio para el dibujo dificultaba poner cinco dedos en una mano delineada con tinta (las líneas quedaban demasiado juntas y el resultado se veía mal).

Walt Disney, cuestionado por el tema de los cuatro dedos, alguna vez dijo que en el diseño de Mickey Mouse y muchos personajes afines a la estética de ese momento, los dedos de las manos debían tener el aspecto de salchichas. Dibujar cinco dedos hacía que las manos de Mickey se asemejaran a racimos de plátanos. Para acabar pronto, con cinco dedos se veían mal y con cuatro bien. Así de simple.


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