Las formas de manifestar apoyo o descontento con alguien o algo de manera pública y grupal alrededor del mundo son variadas. Sin embargo, llama la atención la costumbre de los huelguistas estadounidenses (que ha influido en muchos otros lugares) de sostener pancartas con frases mientras caminan dando vueltas, normalmente cerca de la entrada del edificio donde reside la empresa o la institución con cuya administración están en desacuerdo.
Si se les preguntara a quienes se manifiestan de tal forma, probablemente la mayoría dirá que permanecer en marcha dando vueltas es una manera de mostrar dinamismo (en vez de pasividad); que así se atrae más atención del público o que, simplemente, es lo tradicional. Todo lo anterior es verdad. Sin embargo, detrás de esta manera de protestar hay originalmente la intención de evitar problemas con la policía.
La historia del sindicalismo en el mundo (los Estados Unidos de América no son la excepción) está llena de altibajos. Basta pensar que el derecho de agrupación de los trabajadores (y ya no hablemos del derecho a ponerse en huelga) no ha existido siempre y en el proceso de su obtención y reconocimiento ha corrido sangre.
Hoy, con el derecho de huelga reconocido por la ley, también existen derechos para la manifestación pública de que se está en huelga y de los motivos para estarlo. Así, en la lógica de que el patrón no está conforme con esta manifestación, y mucho menos con el paro de las labores, la tentación de usar a la fuerza pública (o sea a la policía) para reprimir a los huelguistas podría llevar a actos ilegales.
Por lo anterior, históricamente los actos de represión, cuando no se han llevado a cabo de forma descarada, se han disfrazado con el pretexto de que los huelguistas están cometiendo alguna falta o delito.
Un motivo (o pretexto) para detener a los huelguistas cuando se manifiestan en la calle podría ser el obstaculizar el paso de los transeúntes, acto que efectivamente está prohibido. Si los huelguistas marchan en círculo constantemente, no se puede alegar la obstrucción.
Otro motivo que pudo haberse usado en alguna época es el de la infracción a las leyes que prohíben la vagancia (loitering), pues ésta podría presumirse cuando alguien permanece en un lugar público sin motivo aparente. Mantenerse en movimiento es una manera de evidenciar que no se permanece de esa forma.
No obstante, quizás la costumbre de caminar en círculo mientras se protesta fue una estrategia de los sindicatos en los años 50's, durante la guerra fría y la paranoia anticomunista que caracterizó a las intervenciones del Comité de Actividades Antiamericanas que presidía el senador Joseph McCarthy. En esta época no era descabellado que la policía detuviera huelguistas con la presunción de un delito mucho más grave que la obstrucción del paso o la vagancia: quienes estuvieran congregados simplemente de pie en la vía pública podrían estar cometiendo actos de conspiración (conspiracy); es decir, poniéndose de acuerdo para cometer un delito. Marchar en círculo sosteniendo una pancarta, en silencio preferentemente, era una forma de evadir la presunción de dicho delito.
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