Inhala profundamente... Ahora exhala. Dejado a un lado el efecto relajante y satisfactorio de la acción con la que hemos procurado una dosis más de oxígeno, ¿podrías decir qué parte de tu cuerpo realizó dicha acción consciente? En otras palabras, ¿con qué parte del cuerpo respiramos?
No es una pregunta capciosa. Hablamos de la acción de hacer llegar aire a los pulmones. ¿Qué órgano o músculo del cuerpo activamos para halar aire de manera continua o intermitente, con rapidez o con lentitud? ¿Con qué parte del cuerpo expulsamos el aire de manera controlada para hablar, silbar, o lo propulsamos con la fuerza suficiente para dar un alarido o inflar un globo?
Si preguntamos, probablemente muchas personas sientan que es la nariz (o en su caso la boca) el órgano que hace de aspiradora. Esto, si lo analizamos, es absurdo. La nariz es el conducto para el ingreso del aire en el que se realiza un filtrado de partículas potencialmente nocivas, mas no cuenta con algo parecido a hélices ni fuelles capaces de succionar aire. Mover las aletas nasales es una forma de ampliar ligeramente la entrada para el aire, mejorar la captación de olores o hacer la imitación de un conejo, mas no "hala" aire en absoluto.
Los siguientes candidatos, en la percepción general, son los pulmones o sus compañeras protectoras, las costillas. Los primeros reciben el aire y en ellos se realiza la integración del oxígeno que se provee a la sangre y, de ahí, a las demás células, con su respectivo intercambio de bióxido de carbono. Pero no. Los pulmones no son esos órganos que accionamos para respirar. Tampoco las costillas ni su soporte muscular, que acaso se expanden y contraen un poco con cada inhalación y exhalación.
¿Entonces...? Creo que ya lo dedujiste, si no es que ya lo sabias.
El acto de respirar, finalmente, obedece a un músculo que la mayor parte del tiempo se mueve inconscientemente, pero que también accionamos a voluntad: el diafragma, ubicado en la base de los pulmones. En la división del tórax con el abdomen.
El diafragma hace que los pulmones se activen a manera de fuelle. Para inhalar, se mueve hacia abajo, haciendo que los pulmones vacíos se expandan. El aire fluye necesariamente para ocuparlos de inmediato. Así se produce la succión: la simple aparición de un espacio vacío y la existencia de una abertura por donde pueda llenarse de aire produce el milagro.
Durante la exhalación, el diafragma se mueve hacia arriba, reduciendo así el volumen de los pulmones y, como consecuencia, expulsando el aire, que ya va cargado de bióxido de carbono.
El ejercicio consciente y controlado del diafragma es usado como técnica de relajación, pero también juega un papel importante en el canto y otras artes interpretativas.
Los ataques de hipo ocurren por perturbaciones en el diafragma cuyo origen no está perfectamente claro, pero podría tener que ver con señales confusas enviadas por el cerebro a través del nervio vago, a su vez provocadas por comer algo picante, caliente, tragar aire, beber líquidos carbonatados o con alcohol.
Si te preguntas por qué el cerebro llega a mandar señales confusas a los órganos del cuerpo, te diré que esto suele ocurrir ante estímulos cuya interpretación es contradictoria. Y el hombre moderno suele hacer dos o más cosas, simultáneamente, que pueden desencadenar dichas interpretaciones contradictorias en el cerebro. Como comer y hablar. Como leer mientras se viaja en automóvil (aunque eso no provoca hipo, claro; provoca mareo).
